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Una vez se ha tomado la decisión de que un proyecto debe ralentizarse, pausarse o detenerse, hay varias actividades a llevar a cabo. Algunas actividades aplican en todos los casos, pero otras solo aplican en función de la decisión específica que se haya tomado. Comencemos con las que aplican a todo:

  • Validación de decisiones. Todos los responsables de la toma de decisiones del proyecto deben ser consultados e, idealmente, estar de acuerdo con la decisión. Siempre vale la pena verificarlo dos veces.
  • Claridad en próximos pasos. A medida que comience a comunicarse tanto con los que han tomado las decisiones como con el público en general, habrá preguntas y desafíos sobre la decisión. Hay que prepararse, de antemano, tanto como sea posible. Hay que ser claro sobre la justificación de la decisión y los pasos específicos que se tomarán para desacelerar, pausar o detener el proyecto. Es clave comprender las dependencias y anticipar preguntas sobre el impacto en la organización, las personas, las empresas externas o los proveedores.
  • Comunicación. Cada organización es diferente, pero un orden lógico es comunicárselo primero al equipo del proyecto y a los comités ejecutivos (Comité Directivo, Junta de Programa, etc.), seguido por el personal afectado y las áreas comerciales, seguidos por proveedores o empresas externas que tengan alguna dependencia del proyecto. La comunicación debe ser rápida para que, idealmente, todos los que necesitan saberlo se enteren el mismo día. Es importante comunicar también los motivos de la decisión y los próximos pasos, no solo la decisión en sí.
  • Sensibilidad. Las personas pueden sentir una sensación de decepción o pérdida si un proyecto se interrumpe o se detiene, ya sean miembros del personal, contratistas o proveedores. Para algunos, esto también puede ser una pérdida de función o una pérdida de ingresos. Hay que tener esto en cuenta al comunicar las noticias.

 

Luego están las actividades que dependen de la decisión que haya tomado.

Ralentizar

En este contexto, nos referimos a donde un proyecto va a continuar, pero necesita acomodarse a una reducción de fondos y/o recursos. Si el proyecto necesita ralentizarse rápidamente, es poco probable que sea posible hacer un análisis detallado y una planificación completa. El gerente y el equipo de proyecto deben realizar algunas evaluaciones rápidas centradas en la productividad de los recursos, la importancia de los plazos, el alcance y la calidad. Disminuir la velocidad puede no significar retrasar los entregables. Si es posible lograr los mismos resultados a corto y medio plazo con menos recursos, esto permitirá que el proyecto continúe con el mismo alcance, plazos y calidad. En la mayoría de los casos, eso no es posible, por lo que las 3 palancas de gestión de proyectos son:

 

  1. Plazos: ampliar el proyecto para suavizar la carga de trabajo
  2. Alcance: reducir el alcance para centrar los recursos/ fondos en áreas clave
  3. Calidad: no entregar “entregables de oro” cuando un producto viable mínimo puede ser suficiente

 

La extensión de la fecha límite suele ser la solución más simple. Si los plazos no pueden extenderse, entonces se puede disminuir el alcance; si no se puede disminuir el alcance, se puede enfocar en un producto mínimo viable. Si se eliminan elementos de alcance especificos, o incluso flujos de trabajo discretos, esto ayudará a reducir la necesidad de una planificación detallada. Sin embargo, cualquier cambio acordado requerirá una revisión de la documentación del proyecto sobre recursos, plazos y alcance. Todo esto debe hacerse teniendo en cuenta las dependencias internas y externas del proyecto.

Interrumpir o detener un proyecto

Un proyecto «en pausa» se reiniciará en el corto a medio plazo; un proyecto «detenido» no se reiniciará. Cuando interrumpamos o detengamos un proyecto, hay que realizar los siguientes pasos:

  • Acordar la decisión formalmente con los órganos de gobierno apropiados
  • Pagar las facturas finales, cancelar las órdenes de compra, etc.
  • Actualizar toda la documentación, en particular el plan del proyecto, los informes de estado, los registros RAID, la matriz RACI y los datos de contacto de los miembros del equipo del proyecto (incluidos los proveedores externos)
  • Compartir todos los documentos, incluidos los correos electrónicos relevantes, que pueden ser específicos para un individuo, en una única ubicación común que sea accesible para todas las partes relevantes y asegurarse de que la ubicación sea conocida por todos
  • Realizar un análisis de «lecciones aprendidas», si el tiempo lo permite, para alimentar al proyecto o marco de gobierno

 

Algunas de estas acciones pueden parecer irrelevantes para un proyecto que se está deteniendo, pero a menudo sucede que los proyectos resurgen de una forma diferente y puede ser útil tener información histórica del proyecto disponible.

Además, para un proyecto en pausa es conveniente:

  • Crear un «registro de inicio» que identifique las acciones iniciales que deberán realizarse para reiniciar el proyecto.
  • Programar un recordatorio quincenal / mensual para verificar el estado del proyecto en preparación para el reinicio

Nuestro próximo artículo se centra en el reinicio rápido y ampliaremos más sobre el «registro de inicio» y los contenidos.

I am in the dawn of my career, therefore I have a couple of years of experience and a couple of qualifications under my belt. You could say I’m equally (un)qualified in both. So what have I learnt so far? Principally, no project will ever run as smoothly as your qualifications would lead you to believe.

This doesn’t weaken the value of the qualifications I’ve achieved. For me, they serve as a reminder of the solution I should be aiming for, even though running the perfect project is up there with the likelihood I’ll be struck by lightning or win the lottery. In reality, we don’t live in an ideal world and even a perfect framework cannot plan for every possibility. It would be a waste of time to try.

My experiences so far have taught me things I would never have been able to learn from a book. In my opinion, these are the most important learning events that will make me a great Project Manager. Having said this, I cannot downplay what I did learn from books. My qualifications serve as my lifebelt when drowning in work. From my studies, I remember that even in the most unique situation, there is always a method to apply to the madness. It’s my second sense of logic when my brain is in over its head.

Often the range of experience on a team is what makes it great. It brings together skills and knowledge gained in different parts of the industry. This allows projects to benefit from the shared experience of the whole team. If experience is why we succeed, qualifications are how we succeed. They are the common ground which helps a team come together. I benefit from both my qualifications and my colleagues’ experience – in all being able to speak the same language, even when it doesn’t feel like it! In Projecting, we have a vast pool of knowledge and experience that I can call on.

A good project manager is not just made from how many acronyms they can remember to apply to a project, nor only from how many times they’ve been around the block, but I have learnt that one without the other is insufficient. Qualifications give me confidence that I am moving in the right direction; experience is the comfort in knowing I can overcome whatever obstacles that direction may bring, and that sweet spot right between the two is where the magic happens!